RUTA KÜNIG DE LAS TRES CATEDRALES
LEÓN - LUGO - SANTIAGO

Tramo 11

As Nogais – Becerreá

Vía Künig

AS NOGAIS BECERREÁ

0
Kilómetros totales
A Ferrería
recorrido 12.7%
A Balsa
Diseñador web 24.5%
Capilla de Horta
recorrido 42%
Puente Cruzul
recorrido 71%
Cruzul pueblo
recorrido 77.6%
Feria Becerreá días 3 y 19 cada mes

Duración: 2 horas 15 mins

Dificultad:
1.7/5
Paisaje/naturaleza:
3.5/5

Descripción del tramo

Salimos de delante de la Casa Consistorial de As Nogais con dirección noroeste por la calle Rosalía de Castro. Al llegar a una glorieta, la dejamos quedar a nuestra izquierda, y continuamos hacia la Nacional VI por la calle Amparo del Río. Al llegar  a la Nacional, seguimos por nuestra derecha utilizando el carril habilitado para ello, hasta llegar a la altura del kilómetro 1 donde cruzaremos la carretera general y alcanzaremos la lugar de A Ferrería.  

El primer puente que encontramos fue construido en época de Primo de Rivera con el objetivo de mejorar el tráfico rodado que aun circulaba por las estructuras del antiguo Camino Real. Estas se conservan a la derecha del mencionado puente. Al final del pueblo hay otro  mayor entidad construido también en la época Camino Real. Unos metros mas adelante, tendremos que volver a cruzar la Nacional VI para dirigirnos hacia el lugar de Agüeira. 

Durante los próximos cuatro kilómetros, hasta el lugar de Horta, vamos a recorrer la antigua Nacional VI otra vez, como ya habíamos hecho en el tramo entre Herrerías y Pedrafita. Este tramo se encuentra en excelente estado y prácticamente sin tráfico rodado, ya que solo es utilizado por los habitantes de la zona.

Cruzamos la Nacional VI y nos dirigimos hacia Horta cogiendo la antigua Nacional VI que tenemos justo enfrente.  Unas decenas de metros mas adelante podremos contemplar a nuestra izquierda un Poste Miriámetrico de finales del Siglo XIX con las indicaciones de distancia entre las capitales del antiguo Camino Real. Justo enfrente también podremos observar otro indicador de distancias en medio de la maleza colocado en 1940 siguiendo las directrices del Plan Peña. Poco a poco irán apareciendo las distintas edificaciones de Agüeira diseminadas a lo largo de la carretera como buen ejemplo de pueblo caminero. Casi al final de ellas encontraremos una fuente, un panel indicador con las características de la zona y el desvío al mágico Bosque de los Grobos. Si queremos disfrutar de su belleza no nos costará mucho porque apenas dista unos 150 metros de la Vía Künig. Pasaremos por debajo de la Nacional VI por una pasarela habilitada especialmente para ello y después de un breve recorrido por el andén veremos unas cadenas que son la entrada al Bosque.

En el kilómetro 4 podremos contemplar a nuestra izquierda el llamado «Mesón Vello», magnífico ejemplo de posada decimonónica recientemente restaurado.  Unos cientos de metros mas adelante nos vamos a tener que detener un momento para contemplar las excelentes vistas de la capilla de San Benito, así como su curiosa fábrica y cruceiro.

El bosque mágico de los Grobos
El Camino a su paso por el Mesón Vello de Horta

Unos metros mas adelante vamos a abandonar momentáneamente «la antigua» porque su trazado está cortado por el túnel para los vehículos de «la nueva». En el cruce, cogeremos la pista de nuestra izquierda (LU-P-0709). En apenas 300 m la abandonaremos y giraremos a nuestra derecha hacia un hermoso camino franqueado por árboles y muros con un tentador banco justo en su inicio. En el siguiente cruce, giraremos hacia nuestra izquierda, para tomar un Camino de tierra durante un kilómetro que, nos va a descubrir mientras descendemos, sorprendentes vistas del viaducto de la A6 y de la villa de Becerreá.

Al final de este Camino, volvemos a encontrarnos con nuestra ya compañera de viaje «la vieja». Giramos hacia nuestra izquierda y en apenas un par de kilómetros de suave descenso habremos alcanzado el magnífico Puente de Cruzul. De paso que lo cruzamos, en el medio, podemos observar a nuestra derecha un escudo donde estaría la inscripción alusiva a la obra y en sus cuatro extremos sendos sombreretes piramidales decorativos, típicos de fines del XVIII.

El Camino continúa en suave ascenso hacia el pueblo de Cruzul, asentado en la ladera. Una vez atravesado, volvemos a cruzar «la nueva», por un paso inferior, que nos dirigirá a una agradable área de descanso situada al lado de la glorieta. Una vez salvada esta por su derecha continuaremos por la Avda. de Madrid donde empezaremos a salvar las primeras casas de la villa de Becerreá. Después de la gasolinera, continuaremos sobre nuestra derecha por la Avda. de la Cruz Roja. Al desembocar de nuevo en la Avda. de Madrid utilizaremos la pasarela habilitada para los peatones. Si seguimos esta Avda. hasta el final llegaremos a la Casa Consistorial. A su alrededor y en la calle Carlos III encontremos gran variedad de servicios de restauración y alojamiento.

Merece la pena visitar la iglesia parroquial de San Juan en la propia villa de Becerreá. Fue diseñada a principios del siglo XX por el arquitecto municipal de Lugo Nemesio Cobreros Cuevillas, quien no llegó a verla edificada por fallecer años antes de la inauguración del templo.

Qué ver en el tramo

BOSQUE MÁGICO DE LOS GROBOS.

Situado en la localidad de  Agüeira, a escasos 150 metros de la Vía Künig, se encuentra el bosque de los  Grobos. Constituye un paisaje espectacular de gigantescas piedras calizas de formas misteriosas modeladas por la humedad, dispuestas caprichosamente formando estrechos y sinuosos rincones en un escenario propio de cuento de hadas. Un lugar, sin duda a visitar, donde se puede disfrutar de un colorido espectáculo de contrastes propiciado por el juego de luces y sombras, que logran penetrar entre los pasadizos y la densidad de una vegetación que invita a adentrarse en un universo paralelo.

En 1970 sirvió de escenario para la grabación de la película “El bosque del lobo”, protagonizada por José Luis López Vázquez, unos de los actores más famosos de la época.

Bosque kárstico de los Grobos

POSTE  MIRIAMÉTRICO EN  AGÜEIRA

Son postes indicadores de distancia que se colocaban cada 10 kilómetros en la parte izquierda de la carretera. Poseen tres caras con indicaciones. En la cara frontal a la carretera, aparece la distancia a Madrid. En las otras dos caras laterales, se indican las distancias a las capitales más próximas, en este caso León y Lugo. No se sabe la fecha exacta en que fue colocado pero, posiblemente, había sido la finales del siglo XIX o principios del XX, tiempo en el que se generalizó su uso y comenzaron a aparecer en todos los manuales de construcción de carreteras. En algunos casos curiosos, estas reglas de uniformidad oficiales no se cumplen, como acontece con el poste ubicado en este mismo Camino Real en el casco urbano de Villafranca del Bierzo. En este caso, la cara frontal muestra la distancia a Lugo y las laterales la distancia a La Coruña y Madrid, respectivamente.
Poste miriamétrico en Agüeira

CAPILLA DE SAN BENITO EN HORTA. 

Paralelo a este Camino Real por donde estamos circulando, se conserva a su izquierda en un nivel superior,  un tramo del antiguo Camino Medieval que se utilizó hasta la construcción de este Camino Real de Carlos III. Posee un ancho de 3 m y va enmarcado por altos muros de piedra de casi 2 m. Las casas que lindan con dicho camino presentan la curiosidad de contar con sólo cuatro grandes piedras para conformar las ventanas, ya que era una ordenanza para las edificaciones colindantes con los antiguos caminos de posta.

Quizás el elemento arquitectónico más importante de esta zona lo constituye la llamada Torre o Pazo de Horta. Sus orígenes pueden situarse en el siglo XI, pero fue destruida en su mayor parte en 1895 debido a un devastador incendio.

La capilla de San Benito que vemos hoy a la derecha de la calzada era la capilla particular de este Pazo de Horta y fue reedificada “desde los cimientos” en 1710 y costeada por Diego Gómez de

Ventana típica de los Caminos de Posta
Capilla y cruceiro de Horta

Ulloa y su señora Juana de las Riveras Montenegro. Se trata de una original construcción con paramento de mampostería irregular en la que destaca la cúpula. Esta última está conformada por una sucesión de hiladas de mampuestos que van decreciendo a medida que nos vamos acercando a la cumbre, en la que se abre un óculo cenital. Este sistema nos recuerda a las cúpulas funerarias prehistóricas mediterráneas como, por ejemplo, la de los Millares de la Edad del Cobre e incluso el tholos del Romeral del Calcolítico.

El crucero que se encuentra frente a la capilla es una obra reciente de la época de los años setenta del siglo XX dedicado también a San Benito.

PUENTE CRUZUL.

Hermoso ejemplo de obra civil proyectada por el ingeniero Carlos Lemaur y construida entre 1776 y 1778 por sus sucesores Baltasar Ricaud y Bartolome Amphoux. Pertenecía al “Camino Real de Acceso a Galicia”, importante obra de ingeniería desarrollada durante el reinado de Carlos III, con el objetivo de unir Madrid con Lugo, A Coruña y Ferrol. Esta obra estaba integrada dentro del ambicioso plan de la “Red radial de Caminos Reales”, que pretendía enlazar las principales ciudades del reino con la capital a través de “caminos rectos y sólidos que faciliten el comercio de unas provincias a otras”.

Perspectiva aérea de Puente Cruzul aguas arriba

Consta de tres arcos semicirculares de 12 m de diámetro realizados con dovelas uniformes de piedra caliza, material que también se emplea en el resto del puente. En sus extremos, hay unos pequeños monolitos con sombreretes piramidales que imitan a los leguarios. Vulgarmente se llamaban picudos y fueron colocados en el camino en 1767. De ellos se conservan los ejemplares del Puente de Gomeán y Demondín, en el ayuntamiento de O Corgo, y el situado delante del parque de bomberos en la ciudad de Lugo.

En el centro del pretil, aguas abajo, hay un pequeño frontón, coronado también con una pirámide de base rectangular, que poseía una inscripción alusiva probablemente a la construcción del puente hoy en día perdida. El puente posee una longitud de 93m, una altitud de 29m y un ancho útil de 8m. En los accesos, se hallan unos apartaderos circulares más anchos que la calzada, y con pretiles más bajos que el puente, adoptando una disposición típica de los puentes del siglo XVIII.

Curiosidades, gastronomía y otras historias....

EL MISTERIOSO TOQUE DE TROMPETA EN EL PUENTE DE FERRERIAS.

Era la gélida madrugada del 5 de enero de 1809, cuando el ejército inglés de Sir John Moore salía a toda prisa de As Nogais, huyendo de las tropas francesas que el propio Napoleón habia enviado en su captura. Al teniente coronel Nathaniel Steevens se le ordenó apostarse con sus hombres en el lado del puente por dónde venían los franceses, con el fin de cubrir a los ingenieros que estaban colocando las cargas para volarlo.

Aspecto actual del lugar de la acción con el puente al fondo

El tiempo pasaba. Los franceses empezaron tímidamente a asomarse. Entre los hombres de Steevens se extendió rápidamente el nerviosismo. El subalterno Harding estaba convencido que se habían olvidado de ellos. «Van a volar el puente y nos vamos a quedar del lado francés», se repetía insistentemente. El ansia y el miedo, pero no el oído, le hizo oír el toque de trompeta de retirada que rápidamente comunicó a sus compañeros. Todos le miraron sorprendidos pero nadie lo negó. «Tenemos que retirarnos, ya pasó mucho tiempo y la orden era estar muy poco en esta posición». Steevens, desconcertado y ansioso como el resto, no lo dudó, y a pesar de no haber oído tampoco nada dió la orden de retirada. 

Aún estaban saliendo del puente cuando el capitán Paisley llevó a cabo la detonación, aunque no habia terminado de poner todas las cargas por falta de tiempo. Y claro, con las prisas, efectivamente también se había olvidado de avisarlos. Obviamente, la voladura fue un fracaso porque apenas le causó leves daños y las tropas francesas pudieron seguir hostigando a la retaguardia inglesa.

LAS ARMAS QUE LOS FRANCESES PERDIERON EN CRUZUL

Como todo buen monumento que se precie, al puente de Cruzul, también lo rodean una serie de historias que hablan de hombres valientes en épocas difíciles teñidas, eso sí, con ese pedazo de exageración que las hace incluso más emocionantes y duraderas. La que nos ocupa, se desarrolla en 1809 en plena Guerra de la Independencia contra los franceses. El caso es que en Santiago de Compostela se estaba pensando en formar un regimiento con voluntarios universitarios para que ayudaran a la guerrilla en la lucha contra los franceses, pero el problema que se encontraron fue que no tenían suficientes armas para llevarlo a cabo.

La solución consistió, como suele ser habitual en estos casos de escasez, en robárselas al enemigo, por lo que se enviaron una serie de ojeadores a distintos puntos de Galicia con orden de informar puntualmente cuando pasara un convoy francés con las codiciadas armas. Y claro, más temprano que tarde, uno de ellos hizo acto de presencia en el Camino de acceso a Galicia, más que nada porque era el único por donde podía entrar desde Castilla. Los ojeadores le comentaron a los paisanos la enorme dificultad de atacarlo, pues estaba protegido por los temibles coraceros, las fuerzas de élite del ejército francés, la propia caballería de Napoleón. Sin embargo, y contra todo pronóstico, este enorme riesgo no consiguió amedrentar a los habitantes de Becerreá, sino todo el contrario, sobre todo, cuando se enteraron que los propios compañeros de Santiago no los consideraban capaces de hacer nada por ellos mismos. Y así fue como la sangre les empezó a hervir y de la boca a salir gritos de venganza contra lo francés y de ánimo para los del país.

Puente de Cruzul. Dibujo de Robert Ker Porter en Letters from Portugal and Spain (1809).

Se cuenta que con apenas unas piedras, un par de escopetas viejas y unas navajas de herrero, los paisanos les derrotan totalmente en el propio puente, sin duda el lugar idóneo para llevar a cabo una emboscada de este tipo. De este modo las armas se llevaron a Santiago al afamado Batallón Literario que tras gloriosa campaña fueron merecedores de una placa colocada en la Plaza de la Quintana y, a los pocos que quedaron con vida, de ser nombrados oficiales en los cuerpos militares.

¿Que hay de cierto es todo esto?, toca preguntarse ahora. Pues bastante creemos. Lo que no se sabe con certeza es sí los rifles fueron realmente a parar a los soldados del Batallón Literario pero del descalabro francés en Cruzul es testigo el manuscrito del capitán francés Gerard. Son en total 126 páginas repletas de sucesos donde se desgranas reglas, estrategias, órdenes, noticias e historias de este destacamento del ejército francés que sale de Burdeos y mueren en Cruzul.

La victoria debió de ser sonada y le reportó a los vencedores gran cantidad de material bélico. De hecho, se dice que los desagües de buena parte de las casas de Becerreá se construyeron con los cañones de los fusiles franceses. Incluso existió hasta 1980 el bar Chafarotes, nombre de los sables anchos usados entonces por los franceses, y que estaban colgados en las paredes a modo de decoración  y de triunfo.