RUTA KÜNIG DE LAS TRES CATEDRALES
LEÓN - LUGO - SANTIAGO

Tramo 12

Becerreá – Baralla

Vía Künig

BECERREÁ BARALLA

0
Kilómetros totales
Iglesia de Cadoalla
recorrido 11%
Cereixal
recorrido 24%
Forno da Cal
Diseñador web 31.5%
Campo de Arbre
recorrido 45%
Constantín
recorrido 92%
Feria Baralla días 1 y 18 cada mes. Sobrado día 7 

Duración: 3 horas 20 mins

Dificultad:
4.2/5
Paisaje/naturaleza:
3.4/5

Descripción del tramo

Salimos de delante de Ayuntamiento de Becerreá y nos dirigimos por la calle Carlos III hasta casi salir de la villa. Antes del llegar al bar Vilela, giramos hacia nuestra derecha por la calle Eslavín y unos metros mas adelante volvemos a girar para coger la calle José Jiménez. Unos metros mas adelante, abandonaremos este calle,  para girar sobre nuestra izquierda para iniciar un leve descenso por la Avda. Navia. en la curva, a nuestra izquierda, tendremos que detenernos unos instantes para contemplar el espectacular y enorme lavadero público de casi 7 metros de largo por 4 de ancho. Antes de llegar al Regato de Ribón giramos sobre nuestra izquierda y abandonamos esta Avda. para dirigirnos hacia el pueblecito de Saa que dejaremos a nuestra derecha. Unos metros mas adelante llegaremos a la iglesia y santuario del Ecce Homo de Cadoalla.

Desde este importante santuario el Camino inicia una subida hasta llegar a Campo de Árbol. Ascenderemos desde los 595 metros sobre el nivel del mar actuales hasta los 800 metros del punto mas alto. 

Este tramo recto que en 1 kilómetro nos llevará al pueblo de Cadoalla,  presenta un firme asfaltado con una anchura de unos tres metros. La pendiente es un tanto pronunciada  oscilando entre un 7 y un 14 %.  Después de salvar las primeras edificaciones, el Camino gira sobre su izquierda, para continuar hacia el alto del Cereixal por un antiguo camino terreno y estrecho denominado «Camino de la Antigua».  Unos 600 metros mas adelante desembocaremos en la Nacional VI. Continuaremos por ella unos 100 metros para  poder cruzarla por un sitio seguro y visible y así entrar en el pueblo de Cereixal, donde encontraremos una fuente pública y la moderna iglesia de San José de Cereixal.

Espectacular antiguo lavadero público restaurado. Parada obligatoria
Portada principal de la iglesia conventual de Santa María de Penamaior

A la salida de Cereixal tendremos que volver a coger la Nacional VI  para llegar a la cima en Campo de Árbol.  En este tramo de unos 2 km de longitud, extremaremos las precauciones ya que tenemos que realizarlo por el margen de la vía y,  aunque el tráfico es escaso, su trazado en curva y con no demasiada visibilidad en ciertos puntos así lo aconseja. Lamentablemente, el Camino original no se conserva en este tramo a día de hoy, por lo que el uso de Nacional VI es la única opción.

En Campo de Árbol abandonaremos la Nacional girando sobre nuestra derecha para coger el camino que atraviesa el pueblo. Unos metros mas adelante nos mantendremos a nuestra izquierda para coger un agradable camino que nos conducirá unos 1,5 km llaneando a través de un bosque de eucaliptos. En el kilómetro 8 lo abandonaremos para girar bruscamente sobre nuestra izquierda e iniciar un acusado descenso de unos escasos 300 m. pero con una considerable pendiente, que algunos puntos puede rozar el 18%.

En este punto, conocido con el nombre de A Casilla, retomaremos unos 200 metros la Nacional VI para después cruzarla e, inmediatamente, coger el camino denominado «Camino de Arandedo». Durante algo mas de 4 kilómetros, este Camino, nos va a permitir disfrutar de un paisaje magnífico, con un recorrido muy cómodo, tanto en las pendientes como en el propio firme. Atravesaremos un bosque autóctono en completo silencio a media ladera, donde tan solo oiremos el trino de los pájaros o el leve murmullo del llamado «regato del Convento» que circula paralelo unos metros mas abajo. Carballos, castaños, musgo cubriendo los centenarios muros y helechos, nos van permitir descubrir lo que el propio Künig vio y sintió cuando atravesó estas tierras a fines de la Edad Media.

A los 10,5 km nos aparecerá un cruce donde seguiremos las indicaciones que nos apuntan a que cojamos el camino de nuestra derecha. Descenderemos unos dos kilómetros y llegaremos al pueblo de Constantín, importante núcleo de población en el pasado y, cuya iglesia, perteneció a la orden de San Juan de Jerusalén. Apenas un kilómetro después desembocaremos en la Nacional VI, a lo largo de la cual creció el pueblo de Baralla. Torceremos sobre nuestra izquierda y en unos cien metros habremos llegado al centro de la villa, la actual Plaza Mayor. En su día fue Campo de la Feria y a ella concurrían los días 1 y 18 gran cantidad de vendedores y compradores de ganado. Además de tener fama por ser una de las mejores ferias de ganado porcino de la provincia, la tenía también por la calidad del pulpo que se servía en sus casetas. Hoy continúa  habiendo feria esos dos días y se sigue degustando el exquisito pulpo pero ya no hay comercio de ganado.

Qué ver en el tramo

IGLESIA DE CADOALLA

Este recinto sagrado, o del Santo, funciona como iglesia parroquial durante todo el año pero es también un conocido santuario llamado del Ecce Homo, que celebra su festividad el 14 y 15 de septiembre. En estas fechas, llegan cientos de devotos que, en general, se ofrecen por sí mismos, o para conseguir alguna intercesión para otras personas que no pueden venir al santuario, normalmente por alguna enfermedad. Entre las peticiones más importantes que se llevan a cabo en este santuario, podemos destacar las de enfermedades humanas y de animales, sobre todo del ganado vacuno y porcino. 
El santuario fue fundado en el año 1727 por el cura párroco D. Xosé Valcárcel Quiroga, quien también compró la imagen del santo que hoy en día la podemos ver en el testero sobre una peana, pagando la mitad de su coste en misas y la otra mitad en dinero.
El origen de este templo debemos situarlo en época Románica, sobre finales del siglo XII o principios del XIII. El elemento constructivo más característico podría ser la cúpula octogonal sobre cuatro arcos y pechinas con linterna de ocho vanos.

Vía Künig con la Iglesia de Cadoalla al fondo

A lo largo del tiempo, sufrió muchas reformas, algunas de las más recientes conocidas gracias a los libros de fábrica. Así, por ejemplo, sabemos que el reloj de sol de la torre fue colocado en 1815; el camino hasta iglesia construido entre 1819 y 1822, con un coste de 7600 reales, o incluso que se invirtieron 1900 reales en el año 1832 en romper las piedras ubicada delante y sobre santuario para así ampliar el espacio y permitir que los devotos pudiesen andar de rodillas y cumplir sus promesas.

EL MONASTERIO DE SANTA MARIA DE PENAMAIOR.

A unos dos kilómetros de la Vía Künig se encuentra este  monasterio  cisterciense que fue, durante siglos, el encargado de ayudar a los peregrinos que cruzaban estas tierras hacia Santiago de Compostela. Muchos de ellos también paraban en el propio monasterio para visitar la imagen de la Virgen de las Abarcas y la reliquia del “Lignum Crucis”, traídos por los monjes desde lejanas tierras, famosos ambos por sus dotes  curativas. Actualmente, se puede visitar su hermosa iglesia  románica del siglo XII declarada BIC en 1982. También conserva las antiguas dependencias  monásticas y parte del claustro.

Hay diversas teorías sobre su origen y la fecha de fundación, pero todas ellas coinciden en que unos monjes del monasterio de Carracedo de León llegaron a la montaña de Becerreá y allí quedaron para ayudar a los peregrinos que iban hacia Santiago. Durante la Edad Media, el convento contaba también con un hospital y con una enfermería. Su fundación tuvo lugar había la mitad del siglo XIII. 

El hospital era el lugar en el que se daba alojamiento y mantenimiento a los viandantes y estaba situado en la feligresía de San Salvador de Furco. En la enfermería se daban cuidados a los peregrinos que lo necesitaran y se encontraba en el lugar de Liñares, parroquia de San Lourenzo de Ramallal, hoy desaparecida cómo tal, aunque sigue en pie una sencilla hermita.

PINTURA MURAL EN BARALLA

Durante nuestra estancia en Baralla, merece la pena alejarse un poco de la Vía Künig y visitar una serie de iglesias Románicas y pintura murales que son dignas de atención. Antes de llegar al puente medieval de Senra, nos desviamos a nuestra izquierda por la carretera de Aranza. A siete kilómetros y medio nos encontraremos con la iglesia parroquial de San Jorge de Vale que alberga en sus paredes una fantástica Adoración de los Reyes.

De nuevo tomaremos un desvío a nuestra izquierda, hacia Láncara, y llegaremos a la iglesia de San Martín de Berselos cuya fachada es, sin duda, un hermoso ejemplar del Románico gallego. En el interior también nos sorprenderán los frescos del Juicio Final.

A la vuelta podemos detenernos a admirar el interior de la Capilla de San Esteban, con escenas de la Crucifixión de Cristo.

Curiosidades, gastronomía y otras historias....

EL TESORO DE SIR JOHN MOORE.

Ya hacía tiempo que la retirada del ejército inglés, comandada por John Moore, se había convertido en una auténtica pesadilla. Las prisas por huir del «Francés» que tozudamente les perseguía sin descanso y alcanzar cuanto antes el puerto de La Coruña para embarcarse hacia Inglaterra, había convertido, lo que debía de ser una retirada táctica, en una marcha de la muerte. En un Enero inusitadamente frio, los cadáveres de los soldados ingleses yacían a cientos colapsando las cunetas del Camino Real de Carlos III. El frio extremadamente cruel, la falta total de alimentos, el extremo cansancio de agotadoras jornadas de marcha continua, habían convertido a un ejército regular en un conjunto de guiñapos que solo encontraban consuelo saqueando las bodegas de vino, que encontraban a su paso, para beber hasta perder el conocimiento. La rapiña, las violaciones, la violencia extrema, el absoluto desprecio por la vida humana… todo valía con tal de salvarse, incluso muchos, perdida toda esperanza, se dejaban caer en el Camino para morir helados y así terminar cuanto antes con ese sufrimiento extremo.

Al mediodía del friísimo día 5 de Enero la retaguardia, dirigida por Lord Paget, llega a la villa de Becerreá esperanzada con hacer un alto y descansar, ya que la habían quitado a los franceses una ventaja de tres kilómetros, o eso creían. En eso estaban cuando el señor Courtney, del departamento del tesoro, apareció corriendo camino abajo para dirigirse a Lord Paget. Presa de una extrema agitación y nerviosismo, a duras pernas fue capaz de transmitir la tragedia que se avecinaba. Temblando consiguió balbucear que él, como responsable que era, no se veía capaz de hacer subir hasta la cima de O Cereixal el carro cargado con decenas de sacos de monedas, destinadas a pagar los gastos del ejército. 25000 libras de plata estaban allí, en un carro cruzado en el helado y resbaladizo camino, con sus bueyes de tiro muertos de extremo agotamiento a sus pies y un solo soldado vigilándolo que, desesperado y congelado, nerviosamente le daba vueltas, rogándole a todo oficial que pasaba que por favor le relevara de esa mortal vigilancia.

Lord Paget, orgullosamente subido a su hermoso corcel, estalla de ira, recordándole al desgraciado contable cuan inútil y lerdo era para concluir con la categórica frase ¡Debiera ser colgado!.

Mientras tanto la vanguardia francesa, que no había dejado de ganar terreno ni un solo segundo, hace acto de presencia a tiro limpio por el otro lado del camino. En ese mismo instante, Lord Paget al darse cuenta que iba ser imposible mover el carro al no tener ningún buey disponible, ordena al teniente Bennet descargar los sacos de las monedas y tirarlos por el precipicio que había en un lado del Camino. Aún no habian desaparecido los soldados ingleses del todo cuando la fiebre de la plata se dispara. Multitud de habitantes de la zona se apresuran a salir de sus escondrijos, desde donde presenciaban seguros la escena, para recoger todo lo que pudieran. 

Los franceses, sin dejan de disparar, les hacen frenética competencia. Hasta incluso, el lamentable séquito de mujeres inglesas que, junto a sus hijos, que con sufrimiento extremo a duras penas daban seguido a sus maridos, dejan de hacerlo, para tirarse montaña abajo y recolectar todas las que podían. Se dice que la mujer del oficial Bailey del 42º consiguió tal botín que en el momento de abordar su embarcación en puerto de la Coruña, obstruida por el peso que cargaba, acabó precipitándose entre un bote y el barco, pereciendo ahogada, rodeada, eso si, de un rosario de monedas de plata.

EL MEJOR ALCALDE EL REY.

Dicen algunos estudiosos del tema que Don Félix Lope de Vega y Carpio se basó para su personaje de Don Tello de Neira, protagonista de El Mejor Alcalde el Rey, en un noble natural de estas tierras de Baralla, concretamente de Pousada. Sea o no leyenda el origen barallés del malvado Tello, lo cierto es que fue zona de grandes casas nobles y todavía hoy se conservan algunas dignas de admirar como la Casa – Torre de Basille de 1630.